MV. Gerardo Villalobos, MSc.

Médico Veterinario

MV. Gerardo Sanchez MSc.

Médico Veterinario

Prof. Dr. Mauricio De Franceschi

Médico Veterinario

Dr. Pablo Chacana

Investigador

Silvina Pinto

Médico Veterinario

Trilogía: La ingesta nutricional como elemento clave para promover la salud intestinal de los lechones

Eduardo Raele de Oliveira, MV PhD

Ana Paula Pinoti Pavaneli, MV PhD

Introducción

Las enfermedades gastrointestinales son las principales causas de morbilidad y mortalidad neonatal en los animales de producción, incluidos los cerdos¹. Sin embargo, en esta especie, los trastornos gastrointestinales también suelen aparecer en otro momento crítico de la vida del animal, el destete. Esto se debe a que, con la intensificación de la producción y la necesidad de obtener el máximo aprovechamiento de la piara, hubo que remodelar todo el proceso fisiológico de alimentación de los lechones tras el periodo de lactancia.

Para comprender el papel de la nutrición en este cambio fisiológico, es necesario entender primero el término salud intestinal. Es importante asociar la funcionalidad del intestino con un estado de integridad y estabilidad, ya que es un órgano en contacto directo con el medio ambiente externo y tiene su propia respuesta inmunitaria independiente e inmediata. Así, podemos definir la salud intestinal como un estado de equilibrio dinámico entre importantes contrapuntos del funcionamiento del órgano, como responder y tolerar, permitir y bloquear, digerir e ignorar, absorber y eliminar.

El dinamismo también impregna la relación de este órgano con el aporte nutricional de todo el organismo, ya que este mismo intestino es responsable de la absorción de nutrientes, y los necesita a gran escala para el mantenimiento de sus funciones dependientes e independientes. Más que un elemento fundamental, la nutrición es el objeto y la finalidad de este órgano, permitiendo miradas adicionales a la que aquí se propone: el aporte nutricional como parte importante (¿pero única?) en la consolidación de un sistema digestivo en pleno funcionamiento, así como el resultado de este pleno funcionamiento para el organismo.

En este segundo acto, estableceremos la relación entre el desarrollo intestinal del lechón en el periodo postnatal, a partir de sus primeras interacciones: maternas, de ambiente y de grupo, mientras el animal realiza su primera interacción real con la nutrición, recibiendo alimentos producidos para su desarrollo, pero también con nuevos ingredientes y materias primas. Éstas enseñan gradualmente al lechón el proceso de digestión de los diferentes alimentos.

Maternidad

La leche de cerdo es un alimento específico para los lechones y totalmente adaptado a la digestión del neonato2 , gracias a su contenido en lactosa, a sus características proteicas y a su perfil de ácidos grasos y aminoácidos, optimizando no sólo la digestión, sino también la absorción y la funcionalidad de estos nutrientes sobre el desarrollo inmunitario y regulador de la población microbiana3 .

Es la combinación perfecta entre la leche materna, el mantenimiento de la homeostasis y las funciones de protección, y el desarrollo del tracto gastrointestinal (TGI) junto con las bacterias comensales que favorecen la salud del animal y un crecimiento adecuado4.5.6. Cada componente de la dieta tiene un papel único en la promoción de la salud intestinal y, cuando se inicia una dieta sólida durante la maternidad, estos nuevos componentes asumen un papel fundamental como mantenedores de este equilibrio. Esto se debe a que durante la maternidad se produce una complejidad y una mayor diversidad de la microbiota del TGI7, con gran influencia de la dieta y el entorno8.

Este periodo de inestabilidad de la microbiota residente, formada predominantemente por lactobacilos y estreptococos debido al consumo de leche materna9 , acompaña al animal hasta la cuarta semana de vida, cuando entonces se vuelve más o menos constante8 . En este periodo, por tanto, la dieta, el entorno y el estrés pueden ser decisivos en el perfil de la microbiota del individuo. Este conocimiento es de fundamental importancia para que podamos entender también el impacto de la edad de destete, actualmente practicada alrededor de 21 días en la realidad de la producción brasileña, en el equilibrio dinámico del intestino. Durante el momento más crítico del desarrollo y la madurez de la microbiota del animal, éste se ve sometido al estrés y al reagrupamiento con otros individuos con perfiles microbiológicos diferentes, además de experimentar un cambio completo en su dieta. El resultado es un desequilibrio y una presión de selección de microorganismos que hace aún más importante la elección del alimento en los periodos pre y post destete.

En el caso de los animales prematuros, este reto es aún mayor, ya que la capacidad de absorción y las funciones intestinales no suelen normalizarse hasta después de la cuarta semana de vida10 . El resultado es un lechón de bajo peso, con baja eficiencia alimenticia, pobre respuesta efectiva a los agentes agresivos del epitelio intestinal, además de una inestabilidad de la microbiota residente11 . La nutrición enteral ofrecida por la leche, los sustitutos y los piensos, todavía en el período de maternidad, puede estimular el desarrollo intestinal, pero también contribuir a aumentar su disfunción. En este sentido, es necesario conocer bien las interacciones nutricionales para definir las necesidades de nutrientes de los animales en estas condiciones12.

Así, hay que reconocer que el periodo de maternidad es el momento en el que el lechón, ya sea normal o prematuro, puede entrar en contacto con un nuevo alimento, iniciando su adaptación a los diferentes ingredientes mientras la leche materna sigue ejerciendo su función de control de la microbiota y de la función intestinal. Además, la ingestión de un nuevo alimento reduce el tiempo entre la última ingesta de alimento del lechón en la maternidad y su primera ingesta de alimento en la guardería, minimizando el tiempo de ayuno del lechón durante el destete13 (Figura 1).

Además de este tiempo hasta la realimentación, el consumo de pienso en la maternidad confina al animal a una dieta más vigorosa en la primera semana tras el destete (Figuras 2 y 3), favoreciendo en consecuencia el rendimiento del animal en el periodo de lactancia13 , y más que esto, permite al lechón mantener una cierta estabilidad de la microbiota intestinal al ingerir el mismo alimento ya consumido mientras era lechón14 . Lo que se puede admitir con el consumo de guardería, es que la práctica favorece la madurez intestinal y minimiza los impactos causados por todos los cambios fisiológicos del destete relacionados con la realimentación.

En este sentido, decimos que el periodo de maternidad comprende una fase de adaptación y desarrollo de todas las funciones intestinales del lechón, ya sean metabólicas, fisiológicas o mecánicas, como la aprehensión y masticación de una nueva forma de alimento. Pensar en la maternidad como principal responsable del proceso de maduración del lechón hasta el destete es la base conceptual europea para la reducción, o mejor dicho, el uso consciente y racional de los antibióticos dirigidos a los desafíos entéricos asociados al destete.

El siguiente, y último acto, traerá las consecuencias del destete y la reacción fisiológica del animal a este periodo de estrés sobre lo "nuevo". También se formalizará cómo una preparación bien hecha del lechón puede mejorar el aprovechamiento de los nutrientes a lo largo de su vida, repercutiendo no sólo en la calidad del destete, sino también en el futuro productivo de este animal.

Figuras 

Figura 1. Representación de los animales que comieron (en rojo) o no (en verde) durante la fase de maternidad en relación con la ingesta de alimento en las primeras horas después del destete. Adaptado de Bruininx et al., 2002.

Figura 2 - Influencia de los estímulos alimenticios y de consumo en la ingesta de alimento en el período de maternidad desde el día 5 al 23. En el grupo de prueba, los animales recibían una fuente sólida de alimento (pienso) y se les estimulaba a consumirlo mediante el uso de estrategias de manejo como la colocación del comedero, la cantidad y la frecuencia de la administración diaria y el acceso al agua. Para el grupo de control, se ofreció la misma comida desde el 8º hasta el 23º día, pero sin estimular el consumo.

Figura 3. Influencia de la ingesta de alimento en el parto sobre la ingesta en el periodo inmediato al destete. Para el grupo de prueba, el consumo en el parto fue superior a 300g por lechón, lo que se reflejó en un consumo superior a 1200g al destete. Para el grupo de control, la ingesta de maternidad de 50g por lechón se reflejó en una ingesta aproximada de 900g al destete. Adaptado de De Heus Trial RS-162.

REFERENCIAS

  1. UNITED STATES DEPARTMENT. Agriculture SDA: reference of swine health and environmental management in the United States, 2006. Mar. 2008. Part. 3.
  2. CAMPBEL, J. M.; CRENSHAW, J. D.; POLO, J. The biological stress of early weaned piglets. Journal of Animal Science and Biotechnology, London, v. 4, n. 19, p. 1–4, 2013.
  3. VAN DIJK, A. J.; ENTHOVEN, P. M. M.; VAN DEN HOVEN, S. G. C. VAN LAARHOVENB, M. M. M. H.; NIEWOLDC, T. A.; NABUURSC, M. J. A.; BEYNEND, A. C. The effect of dietary spray dried porcine plasma on clinical response in weaned piglets challenged with a pathogenic Escherichia coli. Veterinary Microbiology, Amsterdam, v. 84, n. 3, p. 207–218, 2002.
  4. KORNEGAY, E. T.; EVANS, J. L.; RAVINDRAN, V. Effects of diet acidity and protein level or source of calcium on the performance, gastrointestinal content measurements, bone measurements, and carcass composition of gilt and barrow weanling pigs. Journal of Animal Science, Champaign, n. 72, p. 2670–2680, 1994.
  5. PENDERS, J. C.; THIJS, C.; VINK, F. F.; STELMA, B.; SNIJDERS, I.; KUMMELING, P. A.; VAN DEN, BRANDT, P. A.; STOBBERINGH, E. E. Factors influencing the composition of the intestinal microbiota in early infancy. Pediatrics, Springfield, v. 118, n. 2, p. 511–521, 2006.
  6. VAN HAVER, E. R.; SANGILD, P. T.; OSTE, M.; SIGGERS, J. L.; WEYNS, A. L.; VAN GINNEKEN, C. J. Diet-dependent mucosal colonization and interleukin-1β responses in preterm pigs susceptible to necrotizing enterocolitis. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition, Philadelphia, v. 49, n. 1, p. 90–98, 2009.
  7. INOUE, R.; TSUKAHARA, T.; NAKANISHI, N.; USHIDA, K. Development of the intestinal microbiota in the piglet. The Journal of General and Applied Microbiology, Tokyo, v. 51, n. 4, p. 257–265, 2005.
  8. THOMPSON, C. L.; WANG, B.; HOLMES, A. J. The immediate environment during postnatal development has long-term impact on gut community structure in pigs. The ISME Journal, London, v. 2, n. 7, p. 739–748, 2008.
  9. CASTILLO GÓMEZ, M.; MARTÍN ORÚE, S. M. Development of gut microbiota in the pig. Barcelona: Universitat Autònoma de Barcelona, 2006.
  10. HANSEN, Carl Frederik et al. Rapid gut growth but persistent delay in digestive function in the postnatal period of preterm pigs. American Journal of Physiology-Gastrointestinal and Liver Physiology, v. 310, n. 8, p. G550–G560, 2016.
  11. SANGILD, Per T. et al. Preterm birth affects the intestinal response to parenteral and enteral nutrition in newborn pigs. The Journal of nutrition, v. 132, n. 9, p. 2673–2681, 2002.
  12. JACOBI, S. K.; ODLE, J. Nutritional factors influencing intestinal health of the neonate. Advances in Nutrition: An International Review Journal, Bethesda, v. 3, n. 5, p. 687–696, 2012.
  13. BRUININX, E. M. A. M.; BINNENDIJK, G. P.; VAN DER PEET-SCHWERING, C. M. C.; SCHRAMA, J. W.; DEN HARTOG, L. A.; EVERTS, H.; BEYNEN, A. C. Effect of creep feed consumption on individual feed intake characteristics and performance of group-housed weanling pigs. Journal of Animal Science, Champaign, v. 80, n. 6, p. 1413–1418, 2002.
  14. BUDDINGTON, R. K.; SANGILD, P. T. Companion animals symposium: development of the mammalian gastrointestinal tract, the resident microbiota, and the role of diet in early life. Journal of Animal Science, Champaign, v. 89, n. 5, 1506–1519, 2011.

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