MV. Gerardo Villalobos, MSc.

Médico Veterinario

MV. Gerardo Sanchez MSc.

Médico Veterinario

Prof. Dr. Mauricio De Franceschi

Médico Veterinario

Dr. Pablo Chacana

Investigador

Silvina Pinto

Médico Veterinario

Trilogía: El aporte nutricional como elemento fundamental en la promoción de la salud intestinal de los lechones.

Introducción 

Las enfermedades gastrointestinales son las principales causas de morbilidad y mortalidad neonatal en los animales de producción, incluidos los cerdos¹. Sin embargo, para esta especie, los trastornos gastrointestinales también están presentes en otro momento crítico de la vida del animal, el destete. Esto se debe a que la intensificación de la producción ha obligado a utilizar al máximo la piara y esto, en última instancia, ha reconfigurado todo el proceso fisiológico de la alimentación de los lechones tras el periodo de lactancia.  

Para comprender el papel de la nutrición en este cambio fisiológico, es necesario entender el término salud intestinal. En primer lugar, es conveniente asociar la funcionalidad del intestino con un estado de integridad y estabilidad, ya que es un órgano en contacto directo con el medio ambiente externo y tiene su propia respuesta inmunitaria independiente e inmediata. La salud, en este sentido, es un estado de equilibrio dinámico entre importantes contrapuntos del funcionamiento de este órgano, como responder y tolerar, permitir y bloquear, digerir e ignorar, absorber y eliminar. 

Este dinamismo también permea la relación de este órgano con el aporte nutricional de todo el organismo, ya que es este mismo intestino el que adquiere los nutrientes, pero los necesita a gran escala para el mantenimiento de sus funciones dependientes e independientes. Más que un elemento fundamental, la nutrición es el objeto y la finalidad de este órgano. El objetivo de este artículo realizado a partir de una trilogía de ideas es permitir una profundización sobre el aporte nutricional como pieza importante (pero, ¿única?) en la consolidación de un sistema digestivo en pleno funcionamiento y exponer de forma sucinta tres momentos distintos en esta relación: la preparación para la vida, el desequilibrio de la entrada en la vida productiva y la maduración de esta relación.   

En este primer acto, por tanto, se abordará la cronología de esta relación entre el desarrollo intestinal y la nutrición, así como el periodo de nacimiento del lechón y, en consecuencia, las influencias positivas y negativas de este periodo. 

La cronología del desarrollo intestinal y los reflejos nutricionales 

El impacto de la nutrición, o mejor dicho, de la ingesta de nutrientes en el desarrollo del intestino de los lechones se relaciona ya con la segunda mitad de la gestación, cuando tiene lugar la diferenciación y el desarrollo inicial del intestino y depende del correcto suministro de aminoácidos y otros nutrientes que pasan de la madre al feto. Sin embargo, la hiperprolificidad y una nutrición desequilibrada de la cerda pueden jugar un papel preponderante sobre el flujo placentario de nutrientes y, en consecuencia, sobre este desarrollo, dando lugar a la aparición de lechones con crecimiento intrauterino retardado (CIUR), influyendo negativamente en todo el proceso de maduración de este órgano en el periodo postnatal².    

Además de esta influencia materno-fetal inicial, el lechón presenta cronológicamente algunos puntos críticos en su vida productiva que pueden ser determinantes para el completo desarrollo, integridad y mantenimiento de las funciones completas de su sistema digestivo. Estos puntos pueden definirse como: el periodo pre y postnatal, el periodo de lactancia, el destete y la continuación de la vida productiva.  

También es necesario entender que la complejidad del intestino está relacionada con su respuesta inmune independiente del organismo³ y la presencia de pequeños microsistemas biológicos en sus diferentes segmentos4, lo que hace que este órgano se comporte de forma muy particular en diferentes situaciones de desafío. Por lo tanto, una comprensión completa de este sistema y de cómo se comporta en estos diferentes períodos se da en tres esferas de acción: nutrición, microbiota e inmunidad5.     

El periodo prenatal y postnatal 

El primer reto en la nutrición de los neonatos es su forma física, ya que los lechones en el entorno uterino se nutren del cordón umbilical y de la ingestión de líquido amniótico en las últimas semanas antes del nacimiento. Pero es fundamental aclarar que el lechón durante el desarrollo prenatal adquiere la capacidad de digerir los alimentos, la defensa contra los patógenos, la tendencia a la osmorregularidad, la secreción de hormonas y moléculas de señalización y la desintoxicación y eliminación de toxinas producidas por su propio metabolismo o por agentes externos. Estas características permiten al feto procesar el líquido amniótico ingerido y permiten que el animal recién nacido ya esté adaptado al consumo materno si su desarrollo prenatal es completo6,7,8

Otro factor que contribuye a la maduración de este animal en el período prenatal son las hormonas que participan en este proceso, especialmente el cortisol9. Por lo tanto, el lechón recién nacido sano está completamente adaptado al primer alimento, el calostro, que incluye inmunoglobulinas que transmiten la inmunidad pasiva al recién nacido, así como hormonas, citoquinas y otras moléculas reguladoras que estimulan el desarrollo y las funciones inmunitarias10. En el caso de los cerdos, debido a las características placentarias de la especie, el calostro es esencial para la inmunidad pasiva y su ingesta adecuada, alrededor de 200 g, sería indispensable para determinar el desarrollo satisfactorio del neonato11

En lo que respecta a la microbiota, el tracto gastrointestinal (TGI) intenta permanecer estéril durante el embarazo y su colonización inicial es por bacterias comensales que no suponen ningún riesgo para el huésped durante el periodo prenatal, pero poco después de un breve periodo postparto, el TGI tiene que aceptar la presencia de numerosas especies de microorganismos que superan en más de 10 veces las bacterias presentes en el huésped. Así, el neonato tiene que establecer y mantener un delicado equilibrio entre el reconocimiento y la exclusión de los patógenos y la tolerancia de las bacterias comensales beneficiosas6

Sin embargo, un punto importante es el momento del nacimiento de los lechones. La inducción temprana del parto puede tener una influencia decisiva en esta madurez. La anticipación del parto puede conducir al nacimiento de una camada o de unos pocos individuos prematuros, con marcadas consecuencias para el funcionamiento y la madurez intestinal12. Entre estas consecuencias, hay un retraso en el desarrollo y el crecimiento postnatal, con una reducción del pH sanguíneo, de la saturación de O2, de la glucosa, del lactato, del hematocrito y del cortisol12 y también de todo el TGI, con una baja absorción de IgG, un menor peso relativo de los órganos relacionados, que determinan una baja funcionalidad de este órgano en particular en la primera semana de vida13

Las consecuencias de estas alteraciones se corresponden con lechones con baja captación de nutrientes en este periodo en particular, con reducción de las enzimas sucrasa y maltasa hasta la cuarta semana de vida y, por tanto, baja capacidad de absorción de hexosas14. Además, el papel que desempeña la microbiota en los animales prematuros también cambia. Mientras que las bacterias lácticas son predominantes en los animales normales en los primeros días de vida, este tipo de estrés induce un trastorno en la colonización bacteriana inicial15 y la consiguiente reducción de la población de lactobacilos16. La consecuencia final es que el primer proceso de modulación de la microbiota, que tiende a ser constante en los animales normales durante la primera semana de vida, ya muestra inestabilidad e influencias externas en este período17, interfiriendo, en última instancia, con el proceso de inmunotolerancia que parece ser inducido por las bacterias comensales18

Sin embargo, precisamente para estos animales, aunque la utilización de los nutrientes de la leche materna no es eficiente durante las primeras semanas, debido en gran parte a la disminución de la actividad física, la coordinación, la exploración y el aprendizaje del entorno, el uso de sustitutos de la leche asociados a la misma puede ser una alternativa interesante14. Aunque los productos no derivados de la leche a base de hexosas no son una buena opción como fuentes de glucosa para estos lechones prematuros, la lactosa funciona como una importante fuente de este azúcar, y su asociación con el calostro bovino es capaz de estimular el desarrollo de la mucosa y la actividad de los péptidos14. Además, el uso en asociación de prebióticos y lactobacilos puede aliviar los trastornos observados en la barrera intestinal y la microbiota del huésped19, restaurando el crecimiento de los tejidos y la permeabilidad intestinal20 de estos animales prematuros. 

El periodo entre el desarrollo uterino y el postnatal es, por tanto, el reconocimiento estructural y el desarrollo metabólico y comensal del intestino como tal, recibiendo durante los primeros días de vida del animal todo el aporte materno para que esta evolución sea equilibrada y satisfactoria para la continuidad de la vida, permitiendo al animal continuar su camino hacia el segundo acto de nuestra trilogía: la relación primer alimento materno y su consecuente sustitución (en la mayoría de los casos) por el alimento sólido que permanecerá como principal fuente de nutrientes durante toda su vida. 

REFERENCIAS 

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Maximo
Maximo
5 months ago

Muy bueno, excelente informacion

M.V., PhD Eduardo Raele de Oliveira

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